¿Pagamos por más de lo que usamos?

No es que hagamos el plan tacañería desde el principio. Pero, hablando claro: pagamos por más de lo que realmente usamos. Y pasa así con casi todo. Menos con los helados y los cafés. Pero, del resto, hay muchísimas cosas en las que gastamos mucho dinero para luego no hacer prácticamente nada con ellas. ¿Te suena?

De eso hablamos hoy.

No importa dónde vivas, con quién o desde cuándo. Todos compartimos patrones de conducta que son fácilmente comparables. Algunos más que otros, como tomar un café al despertar. Sin embargo, muchas cosas que tenemos en común es que hacemos muchos gastos. Algunos sin querer, o sin siquiera saber por qué. Otros, por obligación.

¿Realmente los aprovechamos al 100%? ¿Estamos regalando parte de nuestro dinero?

La tecnología y su adicción

Una de las consecuencias más palpables de las adicciones es que rápidamente se dejan de mirar sus efectos. Es decir, sabes que estás adicto cuando crees que no tienes ningún síntoma de estarlo. Esas cegueras cognitivas de toda la vida.

En la tecnología pasa igual. Te compras el móvil para pagarlo en cuotas. Te suscribes a un plan de datos de 6 GB cuando sólo lo usas para WhatsApp y poco más. Te suscribes a una fibra óptica de alta velocidad e ilimitada cuando sólo le utilizas para leer dos páginas webs, meterte al Facebook y poco más.

En fin, estás pagando por servicios de la Primera División cuando en realidad estás en la primera ronda de la Copa del Rey.

Estás pagando mucho dinero, cuando consumes realmente el 10% de las capacidades de los servicios que contratas. ¿Lo sabías?

Así nos pasa a casi todos. Algunos nos damos cuenta a tiempo, y otros no tanto. En todo caso, te damos unos consejos rápidos para que sepas qué hacer.

Analiza, compara, y luego contrata

Antes de contratar o comprar cualquier cosa, debes analizar.

Debes analizar cuáles son tus necesidades, y cuál sería el producto ideal para saciar esas necesidades. O al menos, saber qué características debería tener ese producto.

A partir de allí, debes comparar todos los productos que cumplan esas características. Y sólo después de este paso es que puedes contratar.

Nuestro problema es que analizamos y compramos, o directamente compramos sin analizar. Luego, es que comenzamos a comparar (lamentarnos) y nos damos cuenta de que hemos perdido una cantidad de dinero que servía para otras cosas.

Que no te suceda más. Sigue estos consejos.